La escuela donde más de 300 mujeres descubrieron que nunca es tarde.
La Escuela Senior de Liga Fulanita de Tal nació de una pregunta sencilla pero poderosa:
¿Por qué el fútbol femenino tiene que empezar en la infancia o no empezar nunca?
Muchas mujeres crecieron viendo el fútbol desde las gradas, o directamente sin verlo, porque simplemente no era para ellas. No había equipos de barrio para niñas. No había escuelas mixtas. No había espacio. Y así, toda una generación —o varias— llegó a la edad adulta sin haber tocado un balón, convencida de que el momento había pasado.
La Escuela Senior nació para demostrar que ese momento no pasa nunca. Que a los 25, a los 40 o a los 55 años se puede aprender a jugar, disfrutar, competir… y enamorarse del fútbol.
Es un programa de entrenamientos gratuitos para mujeres mayores de 18 años, sin importar su nivel de experiencia. Desde las que nunca han chutado un balón hasta las que llevaban años sin jugar y querían retomarlo: todas tienen aquí su lugar.
Cada semana, decenas de mujeres se reúnen en un espacio donde el objetivo no es ganar, sino aprender y disfrutar. Las sesiones están diseñadas para progresar de forma gradual: control del balón, pase, posicionamiento, juego colectivo… todo con una metodología pensada para quien empieza de cero, pero que también reta a quien ya tiene cierta base.
Lo que hace especial a esta escuela no es solo el fútbol. Es el ambiente. Es saber que cuando llegas por primera vez, no te vas a sentir sola. Que alguien te va a explicar, que alguien va a reírse contigo cuando el balón no va donde quieres, y que cuando por fin sale bien, lo vas a celebrar rodeada de compañeras.
El fútbol es el pretexto. Lo que realmente se forja en la Escuela Senior es otra cosa.
Se forjan amistades que empiezan en el vestuario y acaban en cenas, viajes y planes de fin de semana. Se forjan redes de apoyo entre mujeres que, en muchos casos, llegaron solas buscando algo nuevo y encontraron mucho más de lo que esperaban.
Muchas jugadoras reconocen que la escuela les devolvió algo que no sabían que les faltaba: tiempo para ellas, un espacio propio, una identidad fuera del trabajo y la familia. Un sitio donde simplemente ser jugadora.
La Escuela Senior no es un fin en sí mismo, sino el punto de partida. Muchas de las mujeres que llegan sin haber jugado nunca terminan formando o integrándose en equipos que compiten en la Liga Fulanita de Tal.
Es un proceso natural. Primero aprendes, luego juegas, luego compites. Y en cada paso, el entorno te acompaña. Porque la liga y la escuela forman parte del mismo proyecto: acercar el fútbol a todas las mujeres que quieran jugarlo, sea cual sea su punto de partida.
Hoy, la Escuela Senior ha sido el origen de decenas de equipos. Mujeres que se conocieron entrenando y decidieron dar el paso juntas. Equipos que juegan, que pierden, que ganan, que celebran… y que siguen siendo amigas mucho más allá del marcador.
Más de 300 mujeres ya lo han hecho.
Han llegado con dudas, con nervios, pensando que quizás no era para ellas. Y hoy no conciben el fin de semana sin su partido, sin su equipo, sin ese grupo de WhatsApp que no para de moverse.
El fútbol cambió su semana. Y en muchos casos, cambió mucho más que eso.
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